viernes, 17 de abril de 2015

Recordando

Luego de darme cuenta de los temas que abarca la coyuntura - que van más allá de una política inundada de dimes y diretes - analicé quien es quien en este mundo, cómo un puñado de dólares en mano puede cambiar tu camino y a veces tu forma de ser, dejas de ser tu esencia fundiéndote en la banalidad o egocentrismo. Hoy revisando las notas que llegan día a día en redacción caigo en cuenta que hechos como el pedido de Promsex en revisar la ley de despenalización del aborto en casos de violación, protestas contra el bypass en la avenida 28 de julio, rescate de perros abandonados o conmemoración de los caídos en el holocausto, hacen que ame mi carrera y no arrepentirme de esta decisión que – a pesar de las críticas – me da de comer cada mes. No hay nada más placentero que comprarme una salchipapa o pollo ‘broaster’ en la esquina de mi casa cada fin de mes con este sueldo; esas amanecidas, excesos de sueño  y vida bohemia que me invade, vale la pena.


No quiero dejar de lado un hecho muy importante citado líneas arriba, la conmemoración de la muerte de más de 6 millones de judíos en el holocausto hacía los años 30. La maquiavélica ideología de Adolf Hitler, autodenominado el ‘Führer’, sus secuaces, las miles de almas inocentes, llanto, frustración y sueños rotos; todo combinado en una atmosfera de guerra que quedaría para la posteridad. Esa es la clave de todo: el futuro, cómo las generaciones verán este suceso que a mi parecer – y modestia aparte – marcó mi infancia tras leer una enciclopedia Lexus que mi padre me había regalado por mis 7 años; “esta niña hiperactiva debe leer y dejar esas tonterías del baile, eso no le conducirá a nada”, rezó un día. Hoja tras hoja me comía las palabras técnicas y términos que me llevarían a decidir años después mi carrera y única pasión, el periodismo.