sábado, 6 de enero de 2018

Cenicienta

Y la magia hizo su trabajo,
aquella hada madrina que pensé extinta revivió de las cenizas para llevarme en una nube hacia ti.

No hubo calabaza o ratones jalando un carruaje de oro con incrustaciones de diamantes,
no habían hermanastras o madrastra malvada alrededor,
sólo magia pura y silencio.

Silencio como el hecho de quedarme contemplando tu rostro,
cada centímetro de ti
tu sonrisa,
manos y cabello.

Hubiese preferido paralizar ese instante
seguir admirando tu aroma único
y volver a soñar,
soñar no cuesta nada mi querido alienígena,
porque esos son
sólo sueños y deseos.

Sólo la magia nos devolverá la fe,
esa terca esperanza nuestra
combinada con las ganas de aprender algo nuevo en esta vida que nos queda.

Sacrificar lo más preciado es la muestra de amor más grande
y esta doncella escondida lo entiende perfectamente.

Cenicienta me llaman.

"No soy una princesa,
no tengo carroza,
ni padre,
ni una dote.
Ni siquiera sé si esa preciosa zapatilla me quede,
pero, si me queda
¿vas a quererme tal como soy?

Una chica ordinaria que te ama."

- Ali