miércoles, 14 de diciembre de 2016

Soy luna

Esta vez insistiré: no hay referencias explícitas o implícitas, las circunstancias me incitan a restringir ciertos fundamentos para dar pase a nuevos aires, y es cierto, todo cae por su propio peso sin ánimos de ofender a nadie.

Soy la luna, sobre expuesta, aquella que todos miran al anochecer, varios especulan sobre su verdadero propósito, se preguntan que habrá detrás de tanta luminosidad, de tal presencia en medio de la penumbra; muchos creen que solo anuncia tempestades, otros que hay un gran misterio que vale la pena averiguar. Yo lo llamo: Vivir.

Me rodean infinitas estrellas, sé que no soy la única luna en el firmamento pero dentro de mi zona de confort irradio la suficiente energía para llenar corazones e inspirar mentes. Muchos intentaron pisar mi espacio vital, muchos llegaron a invadir mi terreno, me despojaron de todo, me golpearon, me escupieron, blasfemaron en mi contra y no moví ni un dedo para evitarlo. Sola me quedé, dando señales continuas de existencia en medio de la penumbra, el eclipse llegó, me escondí por temor al daño, luego llegó el Sol preguntando: ¿Qué sucedió?, yo respondí: Nada.

Aquel sol me indicó cual era el camino, si era necesario dar miles de vueltas a la Tierra para llegar al punto exacto, esparcir mi luz interna para dar vida a nuevos momentos, varios me observaron sin entender el suceso, pocos lo comprenderán, pero lejos de decaer ante tanta maldad, me impuse con fuerza natural.

Luego llegó un cometa, rozó contra mi superficie parte de su cola estelar y pidió perdón, desde ese día somos amigos y cada vez que aparece le narro mil y un historias que los humanos me cuentan en sueños, canciones, poemas y palabras a la medianoche. Es muy importante tener un buen amigo cuando más lo necesitas, y en este caso, no fue solo uno, fueron varios y ahora muchos cometas me visitan o preguntan por mi. Yo bien, muy bien, ¿y ustedes?

Así pasó el tiempo, no recuerdo exactamente cuánto, pero una noche volvió. Quedé absorta al apreciar aquella estrella que había sido absorbida por un agujero negro, y que gracias a su propio polvo estelar regresó del inframundo. Me contó que no le importaba esperar siete mil millones de vidas para volver a verme, yo le agregué: 'siempre estaré aquí'.

Después de eso, cada uno avanza por su lado, de vez en cuando nos cruzamos y cuando es hora de descansar, nos enviamos luz, cuando ambas fuerzas colisionan se forma una belleza astronómica inexplicable aún no descubierta. Ese será nuestro eterno secreto.

Hemos construido senderos que regresan a un mismo punto, soy luna, eres estrella, el tiempo pasará y ambos seguiremos brillando. Agradezco a la vida y a todo ser supremo haberte encontrado, fue una temporada larga y tediosa, nunca olvides que cada sacrificio tiene su recompensa si se hace con el corazón y algo de razón.

Sonríe siempre, cuando lo haces, tu luz brilla en cantidades inesperadas y cura el alma a quienes te rodean.

- Ali