sábado, 3 de septiembre de 2016

Victoria

El sol iluminó cada rincón
esta espera no desesperó
la guerra terminó
atisbé en el horizonte una sombra
¿eres tú?
no hubo respuesta.

Sonreí al viento
mis manos sintieron otro aroma
volví a sonreír
un temblor en mis piernas me indicó que estaba por llegar lo menos esperado,
hace poco recibí un telegrama fulminante
me derrumbé - lo admito - 
luego seguí en pie y volví a sonreír.

'Hola', dijiste
¿Quién eres tú?
te ví fijamente a los ojos mientras cogías temeroso mi mano inerte y helada
me diste el soplo de vida que necesitaba
no me brindaste falsas promesas
solo una realidad caótica, que debe ser forjada día a día
¿Por qué yo?, pregunté extrañada
'Eres tú, no puedo creerlo'
¿Yo? ¿Quién yo?
'Tú, solo tu, quien completa mi rompecabezas'.

Abriste parte de tu saco y me mostraste el corazón abierto,
una pieza faltaba, 
corrí de tu mano a casa,
ingresamos,
busqué desesperada ese frasco,
¡Dónde está Ali, dónde esta!
Sonreí al verlo, a duras penas pude abrirlo,
el ambiente se tornó de otro aroma,
no había nadie,
solo él y yo.

El pájaro azul que me acompañaba en la ventana regresó,
el árbol movió sus hojas,
el gorrión cantó,
el perro gigante saltó de la emoción,
mis manos temblorosas acercaban cuidadosamente esa pieza,
'Tengo miedo', dije
'No lo tengas, aquí estoy yo y es una bendición', respondiste.

El resto de la historia es confidencial, 
abrí los ojos,
te vi a mi lado,
no necesariamente eras el príncipe azul que me contaron en las historias,
ni el héroe de las mil y un batallas,
eras solo un humano, completo e íntegro,
con esa pieza que te faltaba y que yo
- con mucho cuidado - 
había guardado celosamente.

¿Qué fue de aquel caballero al inicio de este libro? Se preguntarán.
Pues él nunca volvió
se quedó en una dimensión a la cual siempre perteneció,
pero, ¿saben algo? 
al final, la espera nunca desesperó, 
porque aquella espera dio resultado,
ahora mi corazón latía, no necesitaba de un verano o un invierno para darme cuenta que la felicidad no la buscas ni la encuentras,
llega
y llega, en el momento menos pensado.

El inframundo no existió,
ni existirá,
solo fue la utopía en un momento oscuro de mi vida,
de esta vida,
de la vida
de una Ali en la Luna.